Podemos pensar en algún caso que el deporte se define como contraposición al juego, estando constituido por una serie de reglas que regulan la competición y ligado a la necesidad de competir bajo unas reglas establecidas y reguladas habitualmente por estamentos superiores. Y también por contraposición, el juego se puede definir como una actividad que no tiene ningún fin más allá que la diversión, donde no tiene porque existir la competición, siendo más abierto, libre y creativo. Es una actividad no regulada por las federaciones deportivas, por lo que las reglas pueden variar al gusto de los practicantes.
Pero también debemos tener en cuenta que existe mucha relación entre los dos términos, porque todo deporte se crea como un juego, un juego de reglas que va evolucionando, hasta que se establecen unas reglas por una federación y una competición. Y además debemos recordar que la mayor parte de las modalidades deportivas más universales parten de juegos rituales, medievales y populares que sufren uncambio hacia un ámbito deportivo alrededor del siglo XIX (Brailsford, 1925).
Para Joan Rius i Sant (1992) el término deporte engloba actualmente tanto el juego espontáneo y por diversión, como hasta una disciplina cotidiana basada en la competición. Pero para Cagigal (1971) habría que hablar también de una actividad físico-recreativa, caracterizada por ser una ocupación voluntaria, un descanso con respecto a otras actividades, y que implica diversión, formación, participación social, desarrollo de la capacidad creadora y recuperación psico-física. Y por lo tanto marca una posible distinción con otras actividades que también podríamos llamar deporte.
Lo cierto es que la terminología que hoy empleamos es confusa. Podemos encontrar a niños jugando en el parque con una pelota diciendo que están haciendo deporte, o a una persona mayor andando medía hora a cierto ritmo por la playa, porque el deporte mejora la salud. ¿Y sería lo mismo que cualquier partido de la Liga de Fútbol Profesional que podemos ver por la televisión?. José María Cagigal (1981) también se plantea la dificultad que entraña su definición, porque es un término que está en continua evolución y sigue ampliando su significado. Y por eso se introduce en el estudio del campo semántico de la palabra deporte, concluyendo que “deporte” se fundamenta desde su comienzo hasta finales del siglo XIX en el rasgo de recreación. Y sin embargo en el siglo XX gira entorno a la actividad competitiva que se realiza con deportividad.
En todo deporte, al estar éste institucionalizado, la competición es una parte esencial y su práctica conlleva unas responsabilidades, unos objetivos y un nivel de exigencia. Sin embargo también se puede hablar de “jugar” al hockey, por ejemplo, en ambientes donde se pueden cambiar sus reglas (juego entre amigos) o siguiendo las mismas reglas que definen el deporte del hockey pero fuera del ambiente de la competición federada (encuentro amistoso, de entrenamiento o como medio de enseñanza/aprendizaje). Y nunca debería perder esa parte lúdica que lleva a sus participantes al mero disfrute de su actuación. Además, si sólo pensamos que lo importante es la competición y el rendimiento no podríamos profundizar en el planteamiento y objetivos de este libro.
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